Apuntes sobre la empatía y la asertividad

EMpatía

Esta semana corro el riesgo con este post de un tema del que se han escrito miles y miles de líneas y además comienzo diciendo algo tremendamente obvio, y es que quizás este tema nos engancha porque en el mundo de los negocios y en la vida misma, no estamos solos en el mundo.

Y como no estamos solos, para ser unas buenas personas y unos buenos profesionales (ya no digamos jefes) seguimos necesitando leer y re-leer para recordar sobre la Empatía, la Asertividad, estas habilidades sociales que en la vida “real” nos hace tanta falta continuar desarrollando.

Pero como se ha escrito tanto, y merece la pena quedarnos solo con un par de cosas, me permito resaltar estos cuatro puntos:

  1. Cuidado con el estrés: Somos como somos, así que hay que tener en cuenta que bajo situaciones de estrés los límites del temperamento explotan. Por eso hay que reconocer nuestros modos básicos de reaccionar (lo que nos sale naturalmente) para estar preparados y saber que puede pasar cuando me rompa. Esta precaución con nosotros mismos, contribuye al cuidado de la asertividad.

  1. Cuando alguien nos enfada hay que preguntarse: ¿Cuál es el fondo de esta situación? Esto nos puede ayudar a no tomarnos las cosas de manera personal, a pensar que quizás el otro está pasando por un mal momento, o le falta información, etc. Además nos puede ayudar a des-dramatizar un poco y pensar en alternativas que enfadados no se nos ocurrirían. Esta manera de funcionar, nos permite ejercitar la empatía.

 

  1. Prestar atención a la postura: El reflejo postural aumenta nuestra capacidad para la empatía. El uso del reflejo postural consciente puede ser una ayuda en nuestras relaciones. Más allá de lo que dicen los expertos en PNL, es cierto que al relacionarnos, lo más cómodo es que el otro encuentre “resonancia” en nuestra postura, bien sea para mostrarle atención o interés o para estar en concordancia con la emoción que está transmitiéndonos en ese momento.

  1. Si uno está demasiado preocupado por uno mismo, es muy difícil ver cómo está el otro. De modo que algo tan simple como la generosidad, la curiosidad genuina por los demás nos puede ayudar a conectar con los demás honestamente desde la empatía.

 

 

En fin, hay que seguir leyendo, aprendiendo, y sobre todo intentándolo, porque ya lo dicen los gurús, la empatía es una actitud que se puede mejorar.

¿Realmente inspiran las historias inspiradoras?

mujerpalomasSi somos usuarios asiduos de las redes sociales, no podemos dejar de ver los bien intencionados mensajes motivacionales que se publican tratando de subir el ánimo e inspirar a las personas a perseguir sus sueños e ir más allá de sus posibilidades.

Algunas personas al ver estos mensajes, sienten una sensación de alegría, esperanza y motivación. Además nos da tema de conversación y se convierten en herramientas para cuando nos llega la oportunidad, poder consolar a un amigo o conocido que atraviesa por alguna dificultad.

Sin embargo, esta sensación suele ser momentánea, generalmente tendemos a ser como somos, conservamos nuestras tendencias naturales a vivir en la angustia, a enfadarnos, a culpar a los demás o, por el contrario a ver el lado positivo de las cosas, buscar apoyo para resolver los problemas, “tirar para adelante”, etc.

Entonces, ¿seguimos tratando de inspirarnos con las frases de Einstein, Steve Jobs, el Dalai Lama, etc.?

Pues depende. Lo cierto es que somos como somos. Con lo cual las historias inspiradoras calarán en nosotros y cambiarán en nuestra vida, en la medida que nos conozcamos y tratemos de identificarnos con ellas, desde el mayor conocimiento de nuestras propias fortalezas, debilidades y motivaciones.

Lo que es siempre recomendable es buscarnos, entendernos, aceptarnos, saber que nos mueve y que no, es decir, conocernos mejor…. Como decía Sócrates.

Pierina Moreno.